Todos los seres humanos, sin importar nuestra edad, nos sentimos de alguna manera atraídos hacia la belleza pero a veces olvidamos que esto no es sólo un atributo físico de nuestro rostro o nuestro cuerpo, sino una actitud mental, una disposición de ánimo.
Desde muy temprana edad, tu cuerpo refleja tu estado interna y es por eso que, con el paso de los años muy claramente podemos distinguir el atractivo que se trasparenta a través de un rostro satisfecho, así como la amargura y el rencor que se hayan podido acumular a lo largo de toda una vida. Nunca es tarde para recuperar la frescura y la fe en los valores auténticos de la vida independientemente de las duras experiencias por las que hayas tenido que atravesar.

Hoy mas que nunca, estamos bombardeados y sobre demandados por un criterio de belleza externa que es ampliamente publicitado en carteleras gigantescas que encontramos a lo largo de las principales avenidas de la Cuidad o en una avasalladora tormenta de spot de radio y tv para vendernos toda clase de cremas reductivas, ungüentos que suprimirán milagrosamente un abultado abdomen, tratamientos para la calvicie; eso sin mencionar los múltiples productos para el arreglo personal que cada temporada hemos de cambiar por el que esta de moda.

No hay nada de malo en eso, lo importante es tomarlo con sabiduría y equilibrio y no correr en aras de una apariencia externa sin CUIDAR EL CONTENIDO DE NUESTRO SER INTERNO ¿Cuántos millones de dólares gastan en publicidad por estas compañías? Qué casualidad que nadie pague publicidad con preguntas tales como:

 

¿Cómo te sientes contigo mismo? ¿Qué tanto aceptas la belleza natural que Dios te dio? ¿Qué tanto incluyes en tu diario vivir las huellas que el tiempo deja de manera natural en tu rostro?

 

Por supuesto que nadie paga un peso por esa publicidad, porque no hay nada que pueda venderse atrás de ella. Y ¿sabes por qué no se puede vender un producto a partir de este planteamiento? Porque ese producto LO TIENES QUE GENERAR TÚ MISMO día a día, a través del gusto de ti y del placer de estar contigo, encontrando el suave deleite de saber ser tú a través del tiempo y descubrir quién realmente en este breve espacio al que llamamos vida.

Con cariño. Siempre interconectad@s

Lucy Romero

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