Queridos.

Últimamente, me he topado con varios casos de separación o divorcio en los que mujeres, que decidieron abandonar sus carreras para dedicarse a las labores doméstica y la crianza de los hijos, de pronto se dan cuenta de que son más pobres que un día antes de casarse. Esta situación me parece terrible y me ha hecho reflexionar mucho sobre lo poco que valoramos la labor de las amas de casa. Me puse a investigar sobre el tema y lo peor es que se trata de una problemática a nivel mundial.

Según cifras del INEGI, en México 42% de las madres trabajan fuera del hogar; de estas, 72.4 % son solteras y 17.5 % carecen de instrucción escolar. Además, 46%  de las madres de familia separas, divorciadas o viudas también trabajan, al igual que 37.8% de las mujeres que viven en pareja.

La actividad de las amas de casa representa, aproximadamente, 42.5% del producto interno bruto en los países democráticos.

Las amas de casa, como trabajadoras del hogar cumplen con una jornada de tiempo completo, sin vacaciones y con incontables horas extra; a pesar de eso no cuenta con una remuneración ni protección económica o legal que las ampare en el futuro.

Según algunos estudios, si el trabajo de las amas de casa fuera remunerado, tomando en cuenta las largas jornadas de trabajo que realizan y que es una labor sin descanso,  les correspondería un sueldo equivalente a entre 30 y 101 mil dólares anuales, dependiendo el tamaño de la familia. Tomando en cuenta que no cobran un salario, deberíamos apreciar más su labor.

Este es un problema de carácter social  ya que aun no se encuentra la manera de definir ¿quién es el patrón de una madre que trabaja en su casa?, ¿cuáles son sus prestaciones?, ¿cuáles son sus horarios?, ¿si se enferma quién la suple?, cuál es el periodo vacacional al que tiene derecho, en el que es relevada amorosamente de esta responsabilidad?

De una manera implícita, en muchos de los hogares mexicanos se entiende que la mujer, a partir de quedar embarazada se hará cargo de la crianza del niño. Lo que nunca se analiza son las repercusiones de este hecho en la vida productiva autónoma de esta mujer.

No existe aun en la sociedad contemporánea mexicana una formalidad de acordar previo al embarazo cómo se ejercerá el poder de decisión sobre el dinero que ingrese en el hogar. La costumbre dice: El que paga manda y el que tiene el dinero en la mano ejerce el derecho de compra. De ahí el desequilibrio en el cual el 100% del poder del destino del dinero lo ejerce el varón que lo produce y la mujer tan sólo tiene derecho al usufructo de los bienes patrimoniales, estatus y nivel de vida que el hombre productivo provee.

Pero ¿qué pasa cuando la madre/esposa entra en desacuerdo con su pareja? Este tema dinero y propiedad queda en la tierra de nadie, en el mejor de los casos y en el peor, todo está a nombre de quien provee o de sus prestanombres y esto es tajante e irreversible. En otros casos ambos exigen derechos patrimoniales esgrimiendo argumentos válidos. Finalmente lo que impera es el poder de la firma; es decir, quien posee el dinero y el medio de producción, ejerce el poder.

En los casos de mujeres que después de haber tenido dos o más hijos y donde, al ser todos menores de 7 años, demandan el 100% de su trabajo y energía, cuando ellas se encuentran ante una ruptura de pareja de repente se dan cuenta que son más pobres que un día antes de casarse.

  •       Su auto fue sacado en leasing.
  •       Su casa está a nombre del marido o de una inmobiliaria que él formó que es la propietaria del bien raíz.
  •       Sus tarjetas de crédito son extensión de las del esposo, por lo tanto, ella carecen de historial crediticio personal y NO SON SUJETOS DE CRÉDITO.
  •       Su celular es de la compañía del marido o de la compañía para la cual trabaja el marido.
  •       Su seguro de gastos médicos está asociado a los beneficios de la empresa para la cual trabaja el marido.

En resumen, son más pobres que antes de haberse casado.

No sólo eso sino que pasan de ser una orgullosa comerciante, profesionista, técnica, estudiante, etc. Pasa a ser una vulgar MANTENIDA, holgazana, la que no hace nada, la que dispone de su tiempo a su voluntad, la que no tiene que soportar a un jefe tiránico, la que se la pasa en el café con las amigas.

TIPS:

  •        Antes de formalizar tu relación de pareja, acuerden de preferencia POR ESCRITO, cómo se manejará el dinero que entre a la casa y las decisiones de las compras de cualquier tipo de bienes. Desde el refrigerador, el coche, la moto, la tele de plasma nueva o tu casa.
  •       Más vale limar los desacuerdos antes de comprometerse a vivir en pareja o casarse.
  •       Jamás finjas demencia ni minimices este punto ya que puedes pagar con lágrimas de sangre el haberte evitado la molestia de ponerlo en el tapete de negociaciones prenupciales.
  •       Borra de tu mente la falsa idea de que las buenas familias y las chicas decentes no hablan de dinero porque eso es muy corriente.

Dinero es poder porque es energía de vida y si no eres capaz de hablar de las formas en las que el dinero se empleará en tu relación de pareja, cuáles son tus derechos como madre y esposa, y cuáles son sus derechos como padre y proveedor del dinero, entonces te garantizo que llegará el día en que tendrás graves problemas, resentimientos y depresiones por no haber querido poner las cosas en claro.

Si quieres saber más sobre el tema te invito a escucharlo vía youtube:

O dentro del sitio en la sección de podcast:

http://lucyromero.com.mx/?p=1408

Con cariño. Siempre interconectad@s

Lucy Romero

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